Lo conocí ayer, por cuestiones laborales. No voy a dar su nombre, no es necesario. Uno mas de un grupo de jóvenes viejos que quedaron varados en una instancia de su vida, de por vida.
Canoso el tipo, de amable trato, preocupado por mostrarme cada uno de los souvenirs y recuerdos que quedaron de esa instancia en su vida, que lo atrapa y lo ancla al pasado tortuoso del que le resulta imposible escapar. No hubo tratamiento, no hubo ayuda a tiempo, no hubo una preocupación por parte de las autoridades de hacerlo sentir, a él y sus compañeros, como realmente merecieron.
"Acá esta la lista de los compañeros que fueron muriendo. Ellos no pudieron manejar la angustia ni el dolor de que nos hayan aislado" me dice, y no lo puedo creer. No entiendo como nosotros, como sociedad, no levantamos la voz por las verdaderas causas nobles de esta bendita tierra.
Él, al igual que sus compañeros, fundaron un centro. Apadrinan escuelas en el interior y alguna en su localidad, Talar de Pachecho. Hacen todo a pulmón, tratando de priorizar y conseguir las necesidades mínimas para que los chicos puedan seguir estudiando. "Es nuestra manera de seguir haciendo patria" me dice. Sigo sintiendo que detrás de su loable actitud, esta el ancla al que se aferrara de por vida.
"Estamos reclamando que nos incluyan en la película del Bicentenario, lo único que muestran de ese año es una imagen de Maradona. Nos sentimos avergonzados"
Este señor, al igual que sus compañeros pertenecen al centro de ex combatientes de Malvinas ubicado en Talar de Pachecho, partido de Tigre. Al igual que varios dentro del lugar, fue dado de alta, ya que perteneció a la clase 62, dada de baja antes del conflicto.
Recién el año pasado tuvo su pensión. Nunca tuvo asistencia psiquiatrica ni ayuda de ningún tipo por partes de las autoridades.
Verlos ahí es conmovedor. No solo por sus actividades, sino por sus historias. Todos tienen una que contar. Todos perdieron amigos. Algunos de ellos tienen heridas y amputaciones. Convivieron y conviven con la muerte a diario; esta en sus cabezas, en sus ojos; y como mencione al inicio de este pseudo homenaje; tienen el fuego en los ojos. Tienen la muerte al costado suyo.
"Estamos muertos en vida, las autoridades nunca nos dieron nada. La gente en la calle es muy respetuosa y nos lo hace saber a diario, pero yo no puedo comer respeto, y mi familia tampoco"
Los ojos de un ex combatiente dicen todo. Yo estaba parado delante de el, me resultó hipnótico su testimonio, su manera de sentir. Ver ese brillo opacado te da la pauta de que carga consigo la gigante mochila de haber ido a matar, o a que lo maten. Tenía 20 años, nunca mas volvió a ser el mismo.
Si estas leyendo esto, y ojala así sea, quiero que sepas que te admiro, yo no podría con todo lo que vos podes, por haber defendido la bandera, por haber ido ciego a enfrentarte a lo desconocido. Yo te respeto, ojala todos te respetáramos y pudiéramos de a poco curarte, porque lo mereces, porque lo necesitas, y aunque trates de olvidarlo y te ahogues en esparcimiento, vos tenés el fuego en los ojos. Ojala nadie lo vuelva a tener
