
Quien tuvo posibilidad de conocer Uruguay, sabe que no existe remota posibilidad de no enamorarse de ella. Montevideo tiene ese clima cálido y amistoso como tal vez pocas ciudades lo tengan. El uruguayo es una persona de por si respetuosa, amable y cordial. Tal vez para nosotros "los porteños" resulte raro saludar a un desconocido, tal vez estoy diciendo pelotudeces, y es probable, el interior de nuestro país goza (todavía) de esa salud cultural.
Este escritor, que tuvo la posibilidad de vivir en el país del mate y el parque Rodó, de los chivitos y La Pasiva, disfrutó como nadie jamas en Buenos Aires de su río. Nuestro Río de La Plata. Tal vez si no tuviese tal hediondo aroma ni sabríamos que esta ahí. Tal vez si Alsogaray hubiese construido Aeroparque en terreno ganado al río le daríamos mas importancia. Buenos Aires vivió toda su vida de espalda al río, ese que lo hizo rico en agua y animales, y ese que del otro lado, sigue siendo limpio y utilizable.
El fin de semana del clásico que paraliza al país, se realizo en la hermana orilla la votación por la presidencia del país, el resultado de la misma se definirá en segunda vuelta ya que ninguno de los candidatos obtuvo la cantidad de votos necesaria para quedarse con el escrutinio; la mitad mas uno de los votos.
También se votaba junto con lo mencionado, la derogación de la ley de caducidad. Que es esto?..Una ley que veta un decreto de los años ochenta, en la que sus militares acusados de crímenes de lesa-humanidad quedaban absueltos de cargo y culpa....suena conocido no?
La cuestión es que allá por el año 89, se intento una primer anulación de dicha ley, mediante voto popular. La votación favoreció al NO anular la ley, por lo que siguió activa.
20 años después, y junto con las elecciones del máximo mandatario del país, se volvió a votar lo mismo. Esta vez a modo de referéndum. Se necesitaba la mitad mas uno a favor del SI para que el senado Uruguayo pueda derogar la Ley. El resultado final fue algo así como un 47.8% a favor, no consiguiendo lo cometido.
Me llena de tristeza ver un país que trato siempre de alejarse de su hermano mayor corrupto, cada vez mas amigo del gordo, un país que siempre se mantuvo libre de vicios, ahora toma merca, cortada con la misma tarjeta de crédito. Me apena por mis amigos, Mathias, Cabeza, Quasegol y toda la gente que entiende que la sangre no se paga con sangre, y si con justicia, pero de la buena, la cieguita
Ojala nunca se parezcan a nosotros, aunque peligrosamente, lo están haciendo